Filosofía
Los seres vivos que habitan nuestro orbe, en su vasta y pródiga diversidad, se entregan a la lucha diaria por la mera supervivencia. El ser humano, al contrario, ha sido dotado con una complejidad cognitiva que lo exalta por encima de las demás criaturas en innumerables aspectos.
Sin embargo, paradójicamente, una multiplicidad de inquietudes—ya sean de índole económica, personal o social—nos impiden desplegar en su totalidad nuestra más distintiva habilidad: el arte de vivir. Consecuentemente, el ser humano a menudo pierde la noción de su propia existencia, transitando el presente con una felicidad esquiva.
Solamente cuando detenemos el inexorable avance del tiempo y dirigimos nuestra mirada hacia atrás en el pasado, nos percatamos de cuán dichosos hemos sido. Y lo mas mágico reside en que cada uno de nuestros recuerdos está impregnado de un aroma inefable pero inconfundible. Ejemplo de ello es aquello comúnmente conocido como "el olor del verano", o el olor de un viaje, el de épocas pretéritas, el de la felicidad... Y es en esos momentos, invadidos por ese perfume, cuando realmente valoramos esos instantes de nuestra vida, los cuales justifican cada paso recorrido en nuestro periplo por este mundo.
El ser humano es el único capaz de trascender la mera supervivencia y vivir plenamente. Y es a través del recuerdo que, al término de nuestra travesía, podemos abandonar este mundo agridulce pero maravilloso, con una sensación de satisfacción. El recuerdo lo es todo, y sin el característico aroma que lo acompaña, nuestra existencia carece de significado.
El olor tiene el poder de evocarnos, de emocionarnos, en definitiva, de hacernos sentir que estamos vivos y no simplemente existiendo.
El olor, y la capacidad humana de asociarlo a un recuerdo, nos distingue del resto del reino animal, y nos invita a reflexionar mucho más que cualquier otro sentido.
El propósito de este proyecto radica en rendir tributo a esta habilidad humana a través de perfumes inspirados en la seducción de la naturaleza que nos circunda. Fragancias que no solo embriaguen los sentidos, sino que también evoquen la majestuosa y etérea belleza del mundo natural.
Cada frasco pretende ser un portal sensorial, una invitación a redescubrir la conexión primordial con nuestro entorno, despertando recuerdos dormidos y sensaciones profundas.
La misión de nuestra marca trasciende la simple elaboración de perfumes; se trata de una celebración de la vida y de la naturaleza en su estado más puro. Aspiramos a que cada esencia actúe como un puente entre el individuo y el medio natural, un vínculo aromático que enriquezca la experiencia humana y nos recuerde la belleza intrínseca del mundo que nos rodea.